El cáncer de mama es el tipo de cáncer más frecuente entre las mujeres y representa la principal causa de muerte por esta enfermedad a nivel mundial. Además, es uno de los padecimientos que más años de vida saludables resta debido a la discapacidad que puede generar. Su impacto es especialmente elevado en los países en vías de desarrollo, donde gran parte de las muertes se registra de manera prematura en mujeres menores de 70 años.

De acuerdo con cifras de 2022, la región de las Américas concentró casi una cuarta parte de los nuevos casos de cáncer de mama registrados en el mundo, con más de 525 mil diagnósticos. En América Latina y el Caribe, el 31% de las mujeres afectadas tenía menos de 50 años al momento del diagnóstico, una proporción considerablemente mayor que la registrada en América del Norte.

La diferencia también se refleja en las cifras de mortalidad. En América Latina y el Caribe, el 21% de las muertes por cáncer de mama correspondió a mujeres menores de 50 años, mientras que en América del Norte este porcentaje fue del 10%.

En los países de altos ingresos, el pronóstico de las pacientes ha mejorado de manera significativa gracias a la detección temprana y a la implementación de protocolos de tratamiento estandarizados. Entre 1980 y 2020, estas naciones lograron reducir en un 40% la mortalidad por cáncer de mama, considerando las tasas ajustadas por edad.

Sin embargo, el diagnóstico oportuno y el acceso a tratamientos eficaces continúan siendo desafíos en los países con recursos limitados, pese a que existen estrategias de intervención comprobadas y rentables. Por ello, fortalecer la detección temprana y garantizar el acceso a una atención adecuada son medidas fundamentales para reducir las muertes y mejorar el control de esta enfermedad a nivel mundial.

De acuerdo con información de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se prevé que una de cada 12 mujeres enfermará de cáncer de mama a lo largo de su vida, razón por la cual, durante este mes se promueven campañas para aumentar la detección temprana, el tratamiento y los cuidados paliativos de esta enfermedad.

La prevención del cáncer de mama salva vidas, por lo que se recomienda llevar un estilo de vida saludable, para disminuir el riesgo de padecer esta enfermedad:

  • Tener un peso adecuado
  • Llevar una alimentación saludable
  • Realizar actividad física diaria
  • Evitar consumo de alcohol y tabaco
  • Evitar uso prolongado de hormonas

Además, se debe considerar que, si se tiene alguno de estos factores, el riesgo de padecerlo puede aumentar:

  • Edad mayor a 40 años, aunque se puede presentar antes
  • Antecedentes familiares
  • Comienzo de la menstruación antes de los 12 años y de la menopausia a edad tardía
  • Mujeres que tienen su primer hijo después de los 30 años 
  • Mujeres que nunca estuvieron embarazadas 

El cáncer de mama es una enfermedad silenciosa porque no siempre muestra signos y síntomas, razón por la que se recomienda que las mujeres se realicen una autoexploración física de la mama de manera frecuente para descubrir alguna anomalía y, a partir de los 40 años de edad, realizarse una mastografía cada año o dos años. Tu médico especialista te indicará.

No dejes pasar más tiempo y acude a tu centro de salud más cercano en donde recibirás asesoría sobre las acciones preventivas que evitan esta enfermedad. Recuerda que la detección temprana es esencial para facilitar el diagnóstico y con ello el tratamiento.

https://www.paho.org/es/temas/cancer-mama