La sabiduría de nuestros abuelos y bisabuelos es casi infinita, y en cuestión de recetas para aliviar dolores y para ahuyentar el mal o males corporales, las soluciones que nos brindan, aunque no siempre son las más ortodoxas, en ocasiones sí son las más atinadas, además de que cuentan con el respaldo de varias generaciones.

Por Giovanni Cocom Tah

Desafortunadamente, con el paso del tiempo, estos saberes tradicionales y costumbres se han ido perdiendo; por lo que en aras de rescatarlos, he aquí un consejo interesante y que, de ser necesario, todos podríamos ponerlo en práctica: la quema de las víboras después de sacrificarlas.

Aunque suene un poco cruel, la idea de hablar al respecto surge de un pequeño grupo de hombres de edad avanzada que todos los días encuentro sentados a las afueras de la iglesia, y me relatan que “San Jorge”, que es el Dios de las culebras, las envía a la tierra desde el inframundo con un propósito. Obviamente tienen un cierto tiempo para cumplir su encomienda, si no lo cumplen, Bujum que es el guardián, las encuentra, pelea con ellas y se las devora para llevar su cabeza ante su Dios. “Bujum puede pelear con la víbora más venenosa que pueda existir y siempre saldrá victorioso”, me dicen.

Si una víbora te mordía y lograbas darle muerte, acostumbraban apartarte en un cuarto por 16 días bajo el cuidado de cuatro personas de tu mismo sexo. Ellas o ellos debían curarte con hierbas y rezos, (regularmente los rezos son en lengua materna Maya realizada por una persona con ese conocimiento), pero sobre todo estar en alerta para ver que no se acerque el compañero del animal venenoso, que intentará vengar la muerte de su amigo, ya que normalmente esos animales andan en pareja.

ViborasMayas

Otra de las tradiciones que aún se practica en la actualidad es la quema de la misma víbora con cuatro chiles rojos secos. Sí, una vez que está muerta, en un montón de hojas secas le prenden fuego con los chiles para ahuyentar a la pareja; “es una manera de mostrarle qué es lo que le pasará si intenta tomar venganza y concluir la obra de su pareja”, aseguran.

Uno de los secretos que ya no se utiliza mucho y que es muy efectivo –según relatan las personas- es prender una vela en la Tuuk (esquina) del terreno, pidiéndole al Dios de estos animales para que los mantenga alejados de nuestra casa. Alberto Abán, uno de los historiadores, menciona que al día siguiente la vela desaparece sin dejar rastro de cera; cuando eso sucede significa que “San Jorge” ha aceptado nuestra petición.

¿Sabías cómo se dice?

Kaan kun: Cancún, en español “nido de serpientes”
Och-kan: “Boa”
Tzaa-kan: “Víbora de Cascabel”
Chic: “Chile”
Kukulkán, k’u uk’um y kaan: “pluma y serpiente” o “serpiente emplumada”