Zita Finol, semblanza de una gran mujer
Vivir es aprender, crear y sonreír, siempre sonreír.
Nota de la Redacción: El grupo literario “Letras en Movimiento” brindó un emotivo reconocimiento a la trayectoria de la maestra Zita González Finol (Zita Finol). El evento tuvo lugar en el atrio de la Casa de la Cultura de Cancún, el sábado 5 de septiembre de 2009. Ahí, la homenajeada recibió palabras, aplausos y un ramo de flores. Luego, cuando tocó el turno de agradecer, y tras escuchar todo lo que se dijo de ella, preguntó al público: ¿Están hablando de mí?
Por Berenice Polanco
Ligada al mundo académico desde muy joven, ya como estudiante de periodismo en la Universidad Femenina de México o con postgrado en esa misma carrera en la Universidad Autónoma de Madrid; ya como estudiante de Psicología en la UNAM o de dirección teatral en la Escuela de Bellas Artes, la fértil vida de Zita Finol ha transcurrido entre el periodismo y la literatura, sobre todo en esta última disciplina como dan fe los siete títulos que ha publicado, incluida la obra de teatro “Amor sin arras”.
En la ficha bibliográfica destinada a ella dentro del Diccionario de Escritores de México del Centro Nacional de Información y Promoción de la literatura del Instituto Nacional de Bellas Artes y la Brigham Young University, de los Estados Unidos se asienta su trabajo como profesora de Tesis y Seminario y jefe de Difusión de la Universidad Femenina de México y como corresponsal especial del periódico Excélsior, Zona de Oaxaca, Chiapas y Tabasco y encargada de asuntos especiales en el rotativo Novedades.
Catedrática de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, le fue otorgada la medalla Magdalena Mondragón por sus méritos profesionales en 1985, así como otros varios diplomas y reconocimientos que sería largo de detallar; muchos de sus trabajos, sobre todo en el ámbito poético, han sido traducidos al inglés y francés.
Obra publicada. Amor sin Arras –teatro–, INBA, 1959. Brujos o Científicos, ensayo periodístico,Sobordo Mercantil, 1977. Canto Nuevo, poesía, Selet, 1981. Cuando perdí aquello, cuentos, Edamex, 1983. Una mujer en el metro, novela, seudónimo Ana Villa, AHR editores, 1985. Mi vida, biografía de Amparo Montes, Edamex. Ha participado en las antologías Sonata a Ocho voces, antología poética y Letras Femeninas, Asociación de Literatura Femenina Hispánicas. En prensa tiene su poemario Cantos de Agua.
En 1997 se traslada a vivir en Cancún, Quintana Roo donde, en el 2000, ya residente en Cancún, recibe elPremio Estatal de Periodismo por su columna Vitrales en el periódico Por Esto, la que hasta la fecha conserva. En Quintana Roo, en el 2006, la Universidad del Caribe y la Fundación Oasis publican su poemario Los Entornos a la Rosa, el que es presentado en el patio central de la Cámara de Senadores.
Actualmente es coordinadora editorial de la revista de vuelo Magniguía y colabora en varias publicaciones como Justo Medio e imparte clases en la Escuela Normal Superior de Cancún.
Podríamos resumir en breve texto que Zita Finol es un espíritu evolutivo que ve más hacia el presente y el futuro porque así ha construido su vida, porque su vida ha sido aprender, enseñar, crear y sonreír, siempre sonreír porque como ella repite, siempre repite, la vida es bella. ¡Ella es Zita Finol!
“A MÍ ME PARECÍA QUE VOLABA…”
La reportera Adriana Varillas dice haberla conocido hace 13 años cuando se presentó en una de las aulas de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García en la ciudad de México como profesora de Redacción I: “A mí me parecía que esa maestra volaba, como que se transportaba no sé a dónde, cuando escribía alguna oración para enseñarnos la diferencia de poner una coma antes o después de… o la fuerza que podía imprimírsele a una frase corta, terminándola con un punto… o el misterio y la tensión que podíamos sembrar con un trío de puntos suspensivos… Sus críticas llevaban, usualmente, sugerencias para mejorar y no lozas para sepultarnos en los abismos de la inseguridad”.
“CUANDO PERDÍ AQUELLO”
El maestro en Economía y escritor Mario Pérez Aguilar, rememora cuando conoció a Zita Finol hace diez años, aquí en Cancún: “… Pero esa tarde nos fuimos acercando, y en ese acercamiento empezamos a descubrir nuestras coincidencias. Y fue en ese punto, que surgió, como un parteaguas, la frase de mis futuras chanzas con ella: Cuando perdí aquello, me dijo.
“No me salgas con esas cosas, Zita, le dije. Menos ahora. El que las mujeres no puedan olvidar su primera vez, es un mito, le dije. Ella se rió, y se rió mucho. Se carcajeó a gusto. Y esa risa ancló nuestra amistad. Por que se rió de mi ignorancia, de mi ligereza, se rió de su obra y de lo que hacemos. Luego me explicó el sentido de los cuentos que forman esa obra: ‘Cuando perdí aquello’, y sentí entonces que la empecé a querer, tanto como ahora la quiero, porque me di cuenta de ese feminismo extraordinariamente original que irrumpe en su literatura, muy propio, como una nueva creatividad artística… Zita es una mujer que evoca el amor como el mejor y más sublime de los sentimientos, como el único medio de salvar nuestra existencia”.
SU COMPUTADORA, SUS LIBROS, SUS PLANTAS
La periodista Gloria Palma Almendra la conoce más a fondo: ““En su casa, a la que regularmente visito, hay dos espacios especiales, casi intocables. El primero lo ocupa su escritorio y su computadora, desde donde escribe incomparables reportajes para la revista de viajeros que coordina, y la columna política que cada semana le publica el Por Esto de Quintana Roo. El otro espacio lo ocupan sus plantas, a las que hay que referirse por sus nombres propios. En su sala, por ejemplo, crece Deisy, una palma dichosa de ser, junto con sus demás congéneres, las consentidas de la dueña de esa casa. También hay ahí un gran librero lleno, por supuesto, de libros. Uno puede encontrar en la colección de Zita desde clásicos de la literatura, amarillentos por el tiempo y, por eso mismo, de mayor valor, hasta ediciones contemporáneas de política, ficción, poesía y filosofía”.
La maestra Zita Finol falleció en la ciudad de México el sábado 2 de noviembre de 2013. Descansa en paz.
Publicado en la revista Pioneros 2013.






