Por Giovanni Cocom Tah / Fotos: Vicente Uicab

Kantunilkín, cabecera municipal de Lázaro Cárdenas, lugar donde las tradiciones mayas aún siguen presentes, tiene en puerta la feria mas importante del año celebrando a la Virgen de la Inmaculada Concepción, patrona del pueblo, (el 8 de diciembre). Dentro de está fiesta religiosa no puede faltar uno de nuestros más grandes tesoros, el tema culinario, y el poder atender a un gran número de comensales. La manera de cocinar tanta comida, y cuando digo “tanta” estoy hablando de aproximadamente 40 recipientes que cuecen en un horno rústico Pib.

Desde un día antes, los hombres elaboran un hoyo de 60 metros de largo con una profundidad de un metro veinte centímetros. A la mañana siguiente, desde temprano colocan madera dura junto con piedras de gran tamaño formando una especie de pirámide, se le prende fuego y se deja consumir toda la leña. Una vez consumida, se sacan las brazas aún humeantes y se dejan todas las piedras calientes en posiciones adecuadas para que quepan todos los recipientes de comida; posteriormente se cubre con el tronco y hojas de plátano para que no caiga tierra sobre la comida.

Una vez realizado este proceso, se cubre con tierra verificando cuidadosamente que en ninguna parte se escape el calor emanado de las piedras, ya que es no permitiría una correcta cocción de los alimentos. Durante toda una noche, un grupo de personas vela por el horno rústico ya que, por ratos, el calor podría escapar y los guardianes tienen que sellarlo con tierra. Al día siguiente se saca y lo primero que se hace es ofrecerlo a la Virgen de la Inmaculada Concepción, antes de que todos coman.

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No puedo dejar de mencionar que no todos tenemos el don de realizar un Pib, ya que hay personas conocidas como Sis-K’aab (mano fría) que, cuando intenta ayudar, lo echan todo a perder; es decir, la comida no se cuece así permanezca el día entero en el horno rustico. La única forma de saber si no eres una “mano fría” es acercándote para ayudar y ver si la comida se cuece o no.

Como en todo, tenemos un inicio y un fin, y esta tradición no es la excepción: pasando los ocho días se cierra el horno (Muk Pib) haciendo todo un ritual con un último rezo de comida; es una manera de agradecerle a la tierra. Lo primero que se hace es limpiar el hoyo, después se coloca una cruz hecha del tronco de las hojas de plátano, al mismo tiempo, con unas hojas sagradas (Sipiche) el responsable de la comida le hecha agua bendita; así lo marcan las tradiciones. Una vez acabado esto, colocan todos los restos que hayan quedado del Pib, menos las piedras, y finalmente se cubre nuevamente con la tierra. De esta manera se da por culminado una más de nuestras tradiciones Mayas.

 ¿Sabías que?

*De esta manera, el venado tarda dos horas y medio en cocinarse.

*Jaa´bin – Madera dura

*Ch´it – Palmera pequeña

*Jalee´ – Tepezcluintle

*Sipiche – Hoja Sagrada