Se suman cancunenses en Jornada Mundial de Lucha contra Monsanto
¿Sabe usted de dónde proviene la manzana que pone en el lunch de sus hijos todas las mañanas?, ¿de qué manera la cultivan?, ¿qué clase de productos utilizan para controlar sus posibles plagas?
Por Danny Benítez
Dicen por ahí que somos lo que comemos. En este sentido, y aunque afortunadamente no sucede aún con todos los alimentos, desde hace ya casi dos décadas mucho se ha hablado y cuestionado acerca de los alimentos transgénicos, sí, aquellos que son modificados genéticamente para hacerlos más resistentes a plagas y enfermedades y que, por lo mismo, requieren cada vez más de fertilizantes, herbicidas y plaguicidas químicos altamente tóxicos.
Pues bien, sucede que la problemática va más allá de una cuestión de ganancias por cultivo porque, por ejemplo, en el caso de las semillas “mejoradas” bajo está técnica, los grandes monopolios dedicados a su venta, como la empresa multinacional Monsanto, venden a los campesinos estas semillas que son dependientes a los químicos que también ellos mismos producen. Además, el uso continuo de estos productos modifica paulatinamente la composición natural de la tierra, por lo que al paso de los años se va quedando infértil, baja la producción, y al no contar con más recursos para poderle pagar a tal empresa, ésta se adueña de las tierras.
Hace unos meses, se aprobó el cultivo comercial de 253 mil hectáreas de soya transgénica en México por parte de Monsanto, las cuales estarán distribuidas en los estados de Campeche, Quintana Roo, Yucatán, Tamaulipas, San Luis Potosí, Veracruz y Chiapas. En el caso de esta región, los primeros en oponerse fueron los apicultores, pues esta decisión pone en riesgo la calidad de la miel mexicana, producto del cual nuestro país es tercer exportador mundial.
Aunque sus defensores aseguran que es este tipo de alimentos es una solución para la creciente demanda alimenticia en el mundo, para “erradicar” el hambre, lo cierto es que muchos estudios científicos arrojan dudas sobre su seguridad y su eficiencia, lo que ha llevado a que países como Austria, Grecia, Francia, Hungría, Alemania y España prohíban su siembra. (Incluso, la revista Food and Chemical Toxicology publicó un estudio en el que científicos franceses descubrieron tumores y daños en múltiples órganos en ratas alimentadas durante toda su vida con maíz transgénico de Monsanto)
Bajo estos argumentos, este 17 de septiembre se llevó a cabo la Jornada Mundial de Lucha contra Monsanto, y en Cancún, un grupo de activistas hizo lo propio al reunirse en el parque de El Crucero, no sólo para manifestar su rechazo en contra de dicho monopolio, sino también para compartir información y posibles soluciones. El consumo de productos naturales locales de elaboración artesanal, no procesados ni industrializados; el reforzar el lazo campo-ciudad, evitando intermediarios como supermercados; fomentar la agricultura orgánica o huertos urbanos, la creación de bancos de semillas nativas, y la conformación de cooperativas comunitarias para el intercambio de productos orgánicos, son algunas de ellas.
“La situación es bastante grave, no sólo aquí en Quintana Roo, sino en todo el mundo. Monsanto está confiscando las tierras de todo el mundo con prácticas ilegales, y quiere someternos a una esclavitud con los alimentos”, comentó Tommaso Blandini, uno de los activistas que recorrieron la avenida Tulum hasta el parque Las Palapas, repartiendo volantes informativos sobre el tema. “Nosotros venimos a apoyar esta marcha, que nos sirvió para conocer a mucha más gente preocupada por este asunto y para dar a conocer a la población un poco más a cerca de este problema”, añadió.
Por su parte, Edza Sánchez, integrante de la asociación Conciencia Colectiva e instructora del taller pedagógico de la Universidad del Caribe, Eco Huertos, explicó: “Creo que hace falta mucha información en el tema de los transgénicos. Mucha gente, especialmente los padres de familia, que son quienes suministran los alimentos, ni siquiera saben de dónde provienen esos alimentos; es una cuestión de salud, no solamente de agricultura”.
Tras resaltar que el cultivo de alimentos transgénicos tiene además implicaciones legales, porque los cultivos de muchos agricultores que no adquieren estas semillas se ven afectados por quienes sí las consumen debido a la propagación, por ejemplo, con el viento, Edza agregó: “La verdad es que es yo creo que es una aberración de la naturaleza, porque meterle un gen de un pez a un jitomate no es algo natural”.
Para reforzar esta actividad, el mismo día en la mañana, un grupo de artistas se reunió en el estacionamiento del gimnasio Cecilio Chi para pintar el camión recolector de materiales reciclables de la Asociación Civil Entorno Vivo, con el cual, Rogelio Buendia, presidente de esta organización, recorrerá la ciudad en busca de dichos materiales, a la vez que dejará un mensaje de concientización respecto al tema de los transgénicos a quienes lo vean pasar.
“Traíamos puros rayones feos de vandalismo, y un grupo de chavos se organizaron para crear este gran mensaje”, refirió Roger, para agregar: “Aprovecho este espacio para que la gente que guste participar de alguna forma para disminuir la contaminación lo haga a través de nosotros, haciendo llegar al lugar adecuado los materiales que no son basura, porque le llamamos desgraciadamente basura a lo que no lo es”.
Si bien más adelante hablaremos a fondo de la labor que realiza Entorno Vivo, por lo pronto, todos aquellos cancunenses responsables que separen su “basura” y quieran aportar su granito de arena a favor de medio ambiente, pueden hacerlo comunicándose al teléfono 998 2411198 ó bien enviando un correo electrónico a la siguiente dirección: reforestandocancun@yahoo.com







