El Día de los Muertos es un motivo especial para que las mujeres Mayas desplieguen toda una variedad de platillos que se presentan en un altar.

También se depositan juguetes; adornos con flores de cempazúchitl principalmente, que simbolizan el norte y el sur en el mundo de los vivos; velas de cera negra elaboradas en Ticul, que tienen el propósito de llamar la atención de los evocados, a quienes se obsequia aroma de ruda y albahaca; y alfarería de Maxcnú, Uayma y Mama como tazas, platos y cajetes que constituyen parte esencial de la escenografía típica de esta ceremonia.

El altar se cubre con un mantel blanco; también se colocan siete «jícaras» (recipientes naturales) con diferentes bebidas; cuatro representan a los niños en cada punto de los extremos de la milpa, y tres a las niñas que laboran alrededor del «comal»; estos recipientes contienen chocolate, atole de maíz o harina y agua (elemento purificador), acompañado de panes, frutas y dulces. El banquete está conformado por una variedad de sabrosos platillos, como el relleno negro, el escabeche y los «pibes» o «mucbilpollos».

En vísperas de la celebración, al centro o sobre el altar, se coloca una cruz de madera pintada de verde que representa el Yaxché (el árbol de la Ceiba, que en la cosmovisión Maya simboliza el universo y su división en tres niveles), así como un cuadro de la Virgen del Carmen, patrona del purgatorio, como elementos propios de la fusión de las culturas Mayas y Españolas.

Las ofrendas son retiradas después de la ceremonia para ser consumidas y compartidas con familiares y amigos. En los días de muertos en Yucatán se recuerda pues, a los ausentes, estas ceremonias revelan la profunda cosmogonía Maya y son motivo de reflexión para los estudiosos, pero también de gusto para los vivos…!y sus estómagos!

 

Fuente: Casa de las Artesanías de Yucatán
Calle 63 x 64 y 66, Centro, Mérida

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